Estantería vintage

Estantería vintage - después

Resultado

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Lo sé, hace tres meses largos que no publicaba. Pero es que, entendedme, no soy una “blogger” de verdad. Simplemente me gustaba pintar muebles y escribir… y de forma autodidacta, picada por la curiosidad de saber si iba a poder o no, empecé a chinchar con esto de WordPress. Mis trabajos no son inmaculados y mis fotos no son de las que dejan con la boca abierta, pero si mi pequeño esfuerzo sirve para concienciar un poquito más a la gente de reutilizar y encontrar el valor de las pequeñas cosas aplicando un poquito de cariño, me habré dado con un canto en los dientes. Y si no, pues tampoco pasa nada, porque disfruto -by Carla Morrison- haciendo esto.

Así que, el no considerarme una bloguera “profesional”, me permite pasarme la friolera de 8, 10, 12 semanas sin publicar nada. Y es que el año pasado no terminó muy bien y las últimas semanas han sido un torbellino emocional: a finales de diciembre se fue una de las personas más importantes en este mundo para mí, así que he estado luchando estas semanas por no decaer, seguir mirando hacia adelante y apoyar mucho a los más cercanos en la pérdida.

Teníamos esta estantería preciosa en la entrada de casa, que había sido de mis suegros y había estado también en la casa del abuelo de mi marido, otra persona difícil de olvidar. Me acuerdo perfectamente: me encantó desde el primer momento, y sus dimensiones (poco fondo) la hacían ideal para colocar en la entrada y llenarla con un montón de libros que no cabían ya en el salón.

La única pega era el color, que para un sitio estrecho y un tanto oscuro, no ayudaba, y siempre tuve en mente la idea de pintarla, pero nunca me había atrevido, hasta que mi marido, el otro día, aprovechando la fría tarde de sábado, me animó a coger al toro por los cuernos.

Estantería vintage antes

El antes

Confieso que cada vez me cuesta más pintar un mueble de ciertas dimensiones: no dispongo del tiempo ni del espacio adecuado, y eso me hace ir atolondradamente y queriendo acabar lo antes posible. En esta ocasión tenía totalmente empantanada la casa: tumbé la estantería sobre la mesa del comedor del salón, para lo cual tuve que mover el sofá principal, llevar el sofá pequeño y las sillas de comedor a nuestra habitación, y dejar el suelo de la entrada lleno de pilas de libros… Así hemos estado cuatro días, teniendo que saltar por encima de la cama para acceder a la cómoda. Pero estoy satisfecha con el resultado, espero que os guste.

Para este trabajo quería colores neutros y utilice la pintura a la tiza de Annie Sloan Chalk Paint. Hice una mezcla “a ojo” con el Coco que me chifla y el Antoinette para el fondo y las baldas, y usé Old White para los frontales y los laterales. Este fue el proceso:

  1. Primera capa de pintura (sin imprimación previa)
  2. Lijado con lija muy muy fina
  3. Segunda capa de pintura
  4. Barniz al agua: esta vez (a diferencia de mi anterior estantería) en lugar de usar cera, apliqué barniz al agua incoloro. El resultado es bien distinto al de la cera, pero me parece más práctico porque protege más la pintura y no necesita repasos anuales.
  5. Tiradores: Mi primer instinto fue bajar a Zara Home y comprar unos tiradores nuevos, pero es que no hacía falta porque los colores nuevos ya le daban un toque más actual, y los pomos me parecían chulísimos, así que lo que hice fue pintar los cajones de Old White también y pintar el frente de los tiradores de la mezcla de Coco y Antoinette.
Antes y durante - Estantería vintage pintada con Annie Sloan

Antes y durante

Pintada sin cajones

La entrada ha ganado no sólo en luminosidad, sino que ópticamente parece mucho más amplia. Impresionante lo que hacen los colores, nunca me cansaré de decirlo.

Resultado final - repleta de libros

Resultado completo

Os animo a que, si tenéis el espacio y el tiempo, aprovechéis las frías tardes de invierno para actualizar esos muebles que merecen la pena.

detalle estantería vintage

cajón estantería vintage Annie Sloan

A falta de retocar los cajones

detalle estantería vintage

Hasta pronto,

Laura


Vintage bookshelf

I know, I know, it’s been three months since my last post. But please, understand: I’m not a real blogger. I just liked painting furniture and writing, so in a self-taught way, merely driven by curiosity (would I be able to do it or not?) I started playing around with this WordPress thingy… My works are not perfect, my photos  are not breath-taking, but if my humble effort results in a small number of people becoming more conscious of what they can do by reusing and applying some TLC to old things, I will be a bit happier.  Otherwise, never mind, I deeply enjoy doing this :-).

Not being a “pro” blogger allows you to spend months without publishing new entries.  You may already know, 2015 didn’t end well for me: I lost a very special person in my life,  and the last weeks have been an emotional rollercoaster, so I’ve been struggling with my other self to keep going, be strong and support my closest family in this hard situation.  I didn’t feel like writing, let alone painting. But two weeks ago a miracle happened and my husband encouraged me to paint the vintage bookshelf we’d had in our hall for over 6 six years now.

This beautiful vintage bookshelf belonged to my in-laws and to my husband’s grandad, another not-easily-forgotten person.  I remember I loved the piece of furniture straightaway, and its size (especially its depth) was perfect for a narrow space like a corridor or a hall.  We needed some extra room to keep plenty of books that wouldn’t fit the living-room furniture, so we brought it home. I’d always thought it’d look beautiful in neutral colours but never dared to modify it until the other day when my husband encouraged me to update it.

I won’t lie if I say that painting a piece of furniture is more and more difficult for me each day: I have neither the room nor the time, so I’m always in a hurry to finish the job. On this occasion it was even worse: I had to lay the bookshelf on the dining table, after having moved both sofas and some chairs around… You would step on books lying in piles on the floor… the nightmare lasted for four days, but I’m quite happy with the result.

I used neutral colors from Annie Sloan’s Chalk Paint palette: I eyeballed the paint I had left and mixed some Coco (I love it!) -around 2/3- and some Antoinette for the background and shelves.  I used Old White for the front and sides.  These were the stages of the process:

  1. First coat of paint (no priming)
  2. Sanding with an extra fine sandpaper
  3. Second coat of paint
  4. Transparent acrylic water-based varnish: I used varnish instead of wax this time (vs my last bookshelf). You get a rather different effect, but it’s more practical (it protects the paint well and avoids yearly coats.
  5. Drawer handles: I refrained my addiction to Zara Home and  thought I could paint the existing handles with the Coco/Antoinette mixture. They look great over the Old White drawers, don’t you think?

My hall now looks brighter and wider! What an enormous difference colours make!

I encourage everybody -if you have both the room and the time- to spend the cold winter afternoons painting and updating those worthy pieces of furniture.

Laura